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jueves, 30 de mayo de 2013

PODER ECONÓMICO Vs IDEOLOGÍA

Se dice que "cuando el río suena, agua lleva" y todos sabemos de la sabiduría del refranero. No hablo de la naturaleza del agua, ni deseo prejuzgar porque ¡allá los jueces con su difícil labor! Por mi parte se trata de una profesión que  no hubiera elegido jamás, ni siquiera me habría atrevido a ser arbitro de fútbol, me parece complicadísimo serlo en un lugar donde varios cientos de miles de espectadores del partido en juego son a la vez, árbitros, entrenadores y rematadores de cabeza, pie o espuela al mismo tiempo ¡Que dificultad para el juez de turno!

 Escribo así porque esta mañana me ha sorprendido la información de que I.U. recibió financiación del Sr. Mliguel Blesa por no sé cuantos millones de euros y, a pesar del refranero y de que a estas alturas  ya se debe estar curado de espantos, uno tiende a pensar que ciertas marcas son vírgenes y que, por lo tanto, resultan comestibles sin temor a la indigestión, pero ¡ahí está el río con su ruido! molestando a las conciencia más limpias y a los estómagos que se presumen mejor cuidados. Dinero que viene y que va sin que se sepa a ciencia cierta el cometido de su visita y que deja, sin remedio posible, marcado el precio de lo que se presume inapreciable, al igual que el disparo de un arma de fuego deja marcas indelebles en las manos del tirador que, por supuesto (y por mi ya citada animadversión a la judicatura, que no desprecio) no indican  que necesariamente constituyan pruebas de criminalidad alguna.

 Lo cierto es que la noticia está ahí y que dice que tanto I.U. como CC.OO. recibieron fondos de Blesa que no parecen estar muy claros y, visto lo visto, cabe preguntarse: ¿quién no ha recibido dinero de Miguel Blesa en este llamado país? Obviamente los millones de parados no han recibido nada, los pensionistas de pocos euros mensuales tampoco, los jóvenes cerebros emigrantes tampoco, los autónomos que han tenido que cerrar sus negocios tampoco, los que los mantienen abiertos a duras penas tampoco y, por terminar, los trabajadores de a pie, tampoco han recibido nada de ese Sr. Ahora llegan los otros que son los que parecen haberlos recibidos: El P.P., sí; el P.S.O.E. dicen que también; I.U. y Comisiones Obreras, pues parece increíble pero anuncian que también... Con este reparto tan clarito, llegamos a la conclusión de que los susceptibles de ser comprados (además de todo ser vivo según qué circunstancias) son los que forman parte de la clase política o sindical y que el interés de su compra o soborno se encuentra en el dominio del poder del demo, despojando a la democracia de todo valor real y siendo el dinero (el capital) el que obstenta el monopolio del gobierno de la sociedad, aunque las vías usadas para obtenerlo sean maneras usurpadoras y figuras delictivas perseguidas en toda cultura que se precie de justa.

 ¿Cómo se podría salvar esta burla del capital frente a la democracia, cómo evitar la  usurpación de la legitima propiedad del pueblo sobre su destino? 

La izquierda que maneja postulados marxista-leninistas observa frecuente la máxima de Vladímir llich Uliánov que podría resumirse en las siguientes palabras con poco margen de error: "es preciso atender siempre a la contradicción principal". Lenin hace suyo el planteamiento de Johann Wolfgang von Goethe, cuando ideó que Fausto  vendiera el alma a Mefistófeles a cambio, entre otros placeres de la vida, del amor de Margarita. También podría decirse que acepta el planteamiento del estudiante Rodión Románovich Raskólnikov quien, considerándose un superhombre al estilo de Napoleón Bonaparte, no dudó en asesinar a hachazos a una prestamista para, con su dinero, poder llevar a la práctica sus delirios de grandezas. Tanto en la obra de Goethe como en la de  Fiódor Dostoievski está el dilema de si el fin puede, al final, justificar el uso de cualquier medio, concluyendo ambos autores en una negativa con visos de tragedia para sus personajes.

 En la sociedad actual el dominio se consigue a través del logro del poder y, siguiendo la máxima de que "la libertad económica es la base de todas las libertades", podemos fácilmente extrapolar hacia la afirmación de que el poder económico es la base de todos los poderes, como sucede en las sociedades neo-liberales  que nos han llevado a la desgracia social (y por lo tanto política) que  actualmente vivimos casi a nivel planetario. En este contexto, Lenin se muestra en desacuerdo tanto con Goethe como con Dostoievski y la aplicación de su máxima, al respecto de la contradicción principal, posibilita el que los partidos de ideología de izquierda tiendan tanto al logro del poder como los de derecha, significando esta tendencia la desgracia de que ambos pueden ser igualmente corruptos y susceptibles de corromper, baste para la comprobación de tal hipótesis la vetusta creencia de que "el poder corrompe". Tal corrupción no representa, a la postre, problema alguno para las derechas, ya que sus afinidades se basan en intereses de una clase dominante desde el punto de vista económico. La utilización del dinero como medida del poder para lograr el beneplácito de la otra clase les supone una mera estrategia, pero nunca una contradicción ideológica que pueda representar desuniones. En cambio, para la izquierda, la creencia de que el logro de la capacidad económica puede representar una victoria es un error de base y debe tenerse en cuenta el sencillo principio de que, "cuando las bases son falsas las conclusiones también lo son". No podemos jugar con las mismas cartas de la derecha porque las tienen marcadas desde hace mucho tiempo, ni podemos perder de vista las rotundas victorias que Nelsón Mandela y Mahatma Gandhi lograron contra fuerzas económica y militarmente más poderosas usando el valor unificador de la ideología.

 El problema es que la ideología más que de un líder (que también lo necesita) precisa de un buen campo de cultivo en el que, ahí sí, es necesario atender a las contradicciones principales en cuanto a manifestar un orden de prioridades solidario y en el que, como decía Max Nettlau, el gran ideólogo y autor de "La Anarquía a través de los tiempos" (a quien se le ha llamado "El Heródoto de la Anarquía) "las aspiraciones de libertad... sólo son compresibles y grantizables por una ruptura completa de los lazos autoritarios, siempre que al mismo tiempo los sentimientos sociales (solidaridad, reciprocidad, generosidad, etc.) estén bien desarrollados y tengan libre expansión..."

Esa ruptura de lazos autoritarios no es otra que la ruptura con los mecanismos económicos de acceso al poder, lo cual es contrario a que I.U. o cualquier otro grupo social que se precie de izquierdista, reciba dinero del Sr. Blesa, siendo también contrario a que el Sr. Rubalcaba se desgañite ofreciéndole un pacto de "estado" a la derecha que representa el Sr. Rajoy y a tantas otras maniobras que andan maquinando para quitarnos la educación, el trabajo o la sanidad; la primera porque el hombre no educado no puede llegar a plantearle con éxito la ideología revolucionaria en un contexto distinto al de la lucha por el poder económico y las otras dos porque el hombre débil o necesitado es, por mor de las circunstancias, fácil de corromper.

                                                                           Eugenio Manuel Díaz Herezuelo.
                                                                                                                                                               Mayo 2.013

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